La Asamblea y el asambleísmo

En una típica maniobra del asambleísmo predominante en los sindicatos obreros, campesinos y estudiantiles, la directiva de la Asamblea Constituyente ha proscrito el debate racional de su seno. En efecto, utilizando argucias inaceptables en un órgano que debiera ser el mayor ejemplo de democracia, ha impuesto en su plenaria un voto de silencio sobre la demanda de la capital de la República, que exige la consideración del derecho que le fuera arrebatado por la fuerza en 1899.

Al parecer, hoy como ayer, la dirigencia paceña tiene más fe en la fuerza que la razón pues se niega incluso a debatir la cuestión de la sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo en el lugar más adecuado para ello. Porque si la Asamblea Constituyente no puede tratar un tema tan elemental, ¿con qué autoridad podrá tratar otros?

Aunque sabíamos que la Asamblea Constituyente fue también impuesta por la fuerza como parte de una estrategia destinada a construir poder mediante la creación de incertidumbre sobre el sistema institucional prevaleciente, muchos creyeron sinceramente que podría ser convertido en un escenario de encuentro social y político, en el que los conflictos y las discrepancias serían canalizados en debates racionales, dando así oportunidad al surgimiento de la “democracia deliberativa” y un nuevo pacto nacional. Hoy está más claro que nunca que ésta fue una posición voluntarista cuando no francamente ingenua. Lo único que ha logrado la Asamblea, hasta ahora, es dar legitimidad a esa parodia de la democracia que es el asambleísmo, donde el volumen de los gritos puede fácilmente imponer silencio a las ideas. La Asamblea Constituyente fue, y sigue siendo, un peligro para la democracia en Bolivia.  Un peligro del que solamente nos libran las instituciones y leyes, y el compromiso que ha demostrado la población boliviana – a pesar de su escasa formación y la facilidad con que cae en las tentaciones demagógicas- con la libertad.

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3 Responses to “La Asamblea y el asambleísmo”

  1. Humberto Says:

    La sede no se mueve… y en eso estamos de acuerdo la izquierda y la derecha para conservar la unidad nacional.

  2. Nick Parga Says:

    Como anteriormente comenté las fuerzas retrógadas, estáticas opuestas al
    cambio que el pueblo indio quiere democraticamente imponer ve frustrado
    su empeño, pero tiene que perseverar y reclutar las honestas fuerzas jovenes educarlas y prepararlas con la fuerzas del cañón y con las fuerzas de la razón para alcanzar un sostenido mundo mejor con asamblea y sin asamblegoismo.
    No tratar la futura ciudad capital de una nación nueva libre y democrática, por ahora en la Constituyente es solo para ganar tiempo en preparar al pueblo texnológicamente avalado por una fuerza militar consiente del valor de su recurso natural con amor a una patria liberal.
    Honestidad, justicia y patriotismo siempre andan juntos.
    Siempre por la Paz, Nick.

  3. R Laserna Says:

    Tiene razón, Humberto, la izquierda y la derecha DE LA PAZ se unen para defender la sede, y la referencia a la unidad nacional no pasa de ser una velada amenaza, que dice que “si la mueven, respondo con violencia”.
    Y Nick… como es que combina su apelación al cañón y la razón para terminar firmando “siempre por la paz”?

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