Archive for May, 2008

Confusiones sobre racismo

May 30, 2008

Lo que ha sucedido en la plaza principal de Sucre el sábado 25 de mayo es inaceptable y debe ser rechazado. Los estudiantes impusieron un castigo moral a sus adversarios, humillándolos y degradando su condición humana, y eso debería ser castigado como una vulneración a los derechos humanos de esas personas. Esa violencia moral es tan repudiable como la violencia física.

Sin embargo, me parece equivocado ponerle al conflicto la etiqueta de racista como lo han hecho el gobierno, sus aliados y una parte de la prensa. Porque no se trató de un ataque indiscriminado a cualquier persona que tuviera rasgos culturales específicos. Lo que ocurrió fue el resultado de una confrontación esencialmente política. La razón de la pelea y el motivo por el que se humilló a ese grupo de personas se explican sobre todo por el conflicto político desatado en torno a la capitalía, la nueva Constitución, la falta de diálogo, los gestos del Presidente hacia Sucre y las reivindicaciones de Sucre frente al gobierno, que ese día se desencadenaron por la posible llegada del Presidente Morales a un acto político en el estadio Patria. Quienes se oponían al Presidente en Sucre no lo hacen por el hecho de que él sea aymara, y si atacaron y humillaron a sus seguidos no fue por ser campesinos o indígenas, sino por ser “masistas”, y porque estaban ahí para “proteger” al Presidente en un acto político que los estudiantes y pobladores de Sucre querían evitar. Si estos querían evitar el acto político no era porque el Presidente fuera de origen indígena, sino porque querían expresarle su rechazo político a la manera en que ha tratado a Sucre.

Ahora bien, una vez desecnadenado el conflicto, las partes utilizaron objetos para agredirse: piedras, ladrillos, insultos… Y fue aquí, en la violencia y como expresión de violencia, que emergieron las expresiones racistas que la prensa registra. Esas expresiones, como las piedras, son repudiables y no deben ser ni admitidas ni justificadas. Pero ellas nacieron en el conflicto… no lo provocaron. Por eso, aunque hubo racismo y hubo piedras y sangre en el conflicto, no se trató de un enfrentamiento racista, y tampoco de un ritual violento tipo t´inku, sino de un enfrentamiento político.

No estoy justificando acá lo ocurrido ni las razones que una y otra parte puedan tener para ubicarse en uno o en otro lado del conflicto político. Ese es tema para otra reflexión.

Lo que me parece peligroso es utilizar con ligereza el calificativo de racista para caracterizar este episodio, porque el paso siguiente puede llevar a quien ayer se sintió víctima a tomar revancha con cualquiera que sea distinto, considerándolo culpable solamente por tener rasgos parecidos a quien  fue el verdadero culpable. Y si se pasa a ese nivel entonces sí, el conflicto será racial y su violencia más ciega y dolorosa.

Que todos los que fueron injustamente humillados en Sucre compartieran similar condición racial, de género o de clase no cambia la naturaleza del conflicto aquél. Fue un enfrentamiento político, y deberían admitirlo así los del Movimiento Sin Miedo y los del Movimiento al Socialismo, porque sólo así se darán cuenta de que tienen también una cuota de responsabilidad en lo ocurrido y de que, por tanto, también tienen la posibilidad de evitar que se sigan repitiendo este tipo de hechos.

Cuando una persona acusa de racista a quien lo critica lo que hace es evadir la crítica y refugiarse en un aspecto de su identidad del que no es responsable (nació así), para no tener que rendir cuentas de otro aspecto de su identidad del que sí es responsable (ser Presidente, ser Alcalde, ser dirigente, ser constituyente, ser militante…).

No contribuyamos a reavivar la lacra del racismo utilizando esa etiqueta para esconder lo que ocurre o para evadir nuestras responsabilidades o las de otros. Si es cierto que no se combate el racismo escondiéndolo, tampoco se lo combate agitándolo como un escudo o como una piedra.

Que se queden todos!

May 16, 2008

El referéndum revocatorio parece haber sorprendido a todos. Pero la mayor parte ha pasado de la sorpresa al entusiasmo y, apenas se difundió el calendario electoral, han empezado la campaña. Los del MAS para defender al Presidente y buscar una renovación del mandato, eliminando a los Prefectos opositores. Los de la oposición, para sacar al Presidente, adelantar elecciones y, en su caso, defender a los Prefectos.

Me sorprendió el razonamiento de don Alberto, un jubilado de memoria prodigiosa y gran olfato político con el que me gusta conversar. El me dijo: “Hay que hacer campaña por el Sí… para que se queden todos!”

Al ver mi cara de sorpresa, porque hace poco le escuché ácidas críticas a la gestión de Evo y a las veleidades de los Prefectos, se apresuró a explicarme su punto de vista. Lo resumo brevemente:

“Primero que han sido elegidos por un período determinado y deben cumplirlo, de otro modo no podremos evaluar su gestión adecuadamente. Segundo, que si los sacamos ahora, tendrán siempre el pretexto de que no los dejamos completar su obra y culparán de todo lo malo que hicieron a la oposición. Tercero, que dejarán papas calientes a los que vengan, y aprovecharán eso para transferirles la responsabilidad y salvarse de la furia popular. Con el referendum revocatorio, ellos ganan y nosotros perdemos”.

Al ver mis gestos de duda, don Alberto fue más enfático.

“Todo depende de los plazos en que pongas tu mirada -me dijo- ¿no te das cuenta? En el corto plazo tal vez nos convenga que se vayan todos, porque nunca hemos perdido tantas oportunidades en tan poco tiempo como en esta época. Pero en el largo plazo, nos conviene que el pueblo mida la verdadera capacidad o incapacidad de estos líderes, y no se queden con dudas que les permitan traerlos de nuevo”.

Como yo seguía en silencio, todavía sorprendido, don Alberto se enfureció.

“Claro -me dijo- lo vas a tener que pensar… y mientras tanto los que actúan habrán avanzado algunos pasos más en la insensatez que los guía”.

De nada sirvió que le recuerde que mi obligación profesional es dudar… se dio la vuelta y volvió a alimentar a las palomas, levantando los hombros en señal de despedida.

SANTA CRUZ: ALGO MÁS QUE AUTONOMÍA

May 7, 2008

Cristina y Javier interrumpieron vacaciones: “un voto es un voto”, dijeron al volver a Santa Cruz. Unos días después, al empezar el conteo de papeletas en el poblado de El Bajío, Laura, jurado electoral, anuló un voto porque habían escrito algo dentro de la casilla dispuesta para el Sí. “No puede escribirse, sólo marcar”, argumentó. Le dijeron que la palabra sí mostraba sin dudas la voluntad del votante. “No podemos arriesgarnos, tiene que ser legal” dijo, y anularon el voto. Al terminar el recuento, esa mesa tenía 4 votos nulos, 158 por el sí y 40 por el no. Así empezó la fiesta.

Los ciudadanos actuaron en el referéndum con responsabilidad ya habitual. El sistema electoral fue eficiente, delegando responsabilidades desde la Corte hacia los ciudadanos.

En los pueblitos la gente conversaba en las calles, tranquila pero atenta para defender las urnas. Se temía que los militantes del oficialismo atacaran como en San Julián y en el barrio Plan 3000 de la ciudad, donde la violencia logró trascendencia gracias al sensacionalismo. Lo común fue el voto masivo de respaldo a la autonomía.

El gobierno se mostró confuso. Sus vacilaciones desorientaron a sus militantes que no sabían si debían combatir el referéndum, votar al no, abstenerse o denunciar. El Presidente buscó el apoyo del ALBA y de la OEA, insinuó intervención militar, calificó al referéndum como una encuesta irrelevante, movilizó a sus bases en El Alto y el Chapare y, al final, denunció el ausentismo y valoró la resistencia de sus militantes. A un alto funcionario de su gobierno, hoy preso, le decomisaron urnas y papeletas robadas y bombas molotov.

Si a los líderes de Santa Cruz se les debe reconocer el mérito de la victoria que lograron, a las autoridades del gobierno hay que culparlas de la enorme derrota que sufrieron.

La demanda autonómica se construyó en varias décadas, y acumuló fuerzas mediante la denuncia, la experimentación y la propuesta, hasta lograr este arrollador respaldo. Pero el 4 de mayo la gente votó también para rechazar al gobierno del Presidente Morales, repudiando sus maneras de actuar, que prefieren la presión callejera a procedimientos institucionales, y su proyecto, que afirma el estatismo y la etnicidad comunitaria.

Este proyecto recién se conoció dos años después de la elección de Morales, por lo que no puede decirse que la gente lo apoyara entonces. El 2005 Evo era la promesa de una política diferente, más sensible a los pobres y a los excluidos, más abierta al diálogo, menos palaciega y ajena a la corrupción. Pero en su gobierno pensaron que el 54% logrado era como un cheque en blanco que podía llenarse de cualquier manera y empezaron a improvisar con estatizaciones y discursos etnicistas, proponiendo desde una revolución cultural para el mundo hasta el reparto de tierras en las selvas. Y se olvidaron de la gestión. En estos 28 meses cayeron las inversiones, se estancó la producción, volvió la inflación y crecieron la pobreza y la desigualdad.

Lo cierto es que el 85% de los cruceños dijo sí a la autonomía y no al gobierno. En las próximas semanas se realizarán cuatro eventos parecidos. Aumentará la tensión si el gobierno del Presidente Morales se niega a admitir que el escenario político ha cambiado y continúa protegiendo a sus ministros más reacios al diálogo. En realidad, sabremos si el diálogo es posible cuando cambie el gabinete. Mientras tanto, la confrontación seguirá siendo el riesgo más elevado, aunque el país mayoritario claramente prefiere la paz.