Tristes impostores

Pocas cosas me resultan tan tristes como las imposturas reveladas. Anoto tres.
Julio César Baldivieso se convirtió en un feroz nacionalista atacando a sus rivales en la dirección técnica del Bolívar, Gustavo Quinteros, y Oriente Petrolero, Pablo Andres Sánchez, por haber insultado a las tribunas con adjetivos generalizadores. Baldivieso, indignado como un nacionalista cualquiera, los trató de “extranjeros” todas las veces que se refirió a ellos, y presionó a la dirigencia del Aurora para que los enjuiciaran por haber insultado a los bolivianos y a “nuestras madres”.
La mezquindad de Baldivieso, que jugó con Quinteros en la selección boliviana y no solamente tuvo extranjeros como directores técnicos sino que él mismo fue extranjero en otras canchas, terminó como una impostura revelada cuando definió a Bolivia como “un país de mediocres”.
Lo hizo al defender su decisión de poner a su hijito de 12 años en la cancha, y respondiendo a las críticas que se le hicieron desde otros clubes de fútbol y desde la prensa.
Triste papel.
Otra impostura revelada, la de los machos caudillos bolivarianos que temen tanto a los periodistas que los encierran para que no hagan preguntas molestas. Pasó en la reciente visita de Huigo Chávez a La Paz. Los periodistas acreditados en Palacio Quemado fueron reunidos en la Sala de Prensa con la promesa de que Chávez daría una conferencia de prensa, y en la hora indicada la guardia de Palacio cerró las puertas impidiéndoles salir. En ese momento se presentó Chávez y se mostró machote como siempre frente a las cámaras y grabadoras de los periodistas de los medios estatales.
Seguramente los periodistas, en ese breve encierro, habrán recordado que el Presidente Morales tampoco da conferencias de prensa ni entrevistas a periodistas independientes desde hace por lo menos seis años.
Tristes machos.
Pero con el Bicentenario del 16 de Julio de 1809 y las Fiestas Patrias del 6 de Agosto se viene la impostura mayor. El Bicentenario recordó el inicio de las luchas por la independencia en La Paz, y el 6 de Agosto recordará de qué manera culminaron esas luchas: con la fundación de la República. Son, en consecuencia, actos dedicados a enaltecer la República. Y los festejan con alboroto y entusiasmo quienes han proscrito la República, como nombre y como forma institucional. Si ya no existe la República de Bolivia, porque supuestamente fue fundada excluyendo a las mayorías y superada con el referendo constitucional de 2009… ¿qué festejan?
Tristes imposturas.

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