Ayudar en Haití

Humanitarian aid in Haiti should be delivered in cash to the people. Easier, fairer, faster. Would bring thousands of efficient suppliers.

La ayuda humanitaria debería ser distribuida en efectivo a los haitianos. Sería más fácil, más justo y más rápido, e incorporaría al proceso a miles de eficientes proveedores.

Todavía es imposible superar la sensación de horror y pena que provocó el terremoto de Haití. Las imágenes de dolor y muerte que llegan desde allá por todos los medios nos recuerdan la insoportable magnitud de esa tragedia.
A medida que pasan los días se difunden imágenes más precisas del impacto del terremoto, y también se acumulan las sensaciones de impotencia que invaden a los encargados de llevar la ayuda humanitaria que para muchos será la diferencia entre la vida y la muerte. Agua, alimentos y medicinas se acumulan en almacenes improvisados o empiezan a deteriorarse a la intemperie. No hay voluntarios suficientes ni vehículos para trasladar la carga hasta los lugares donde más se necesita. En los centros de distribución se agolpan los privilegiados que pudieron llegar allá, muchos de los cuales combinan apelaciones a la familia numerosa que los espera, sea o no cierto, y la fuerza de sus puños o la dureza de los palos que usan para alcanzar algo de arroz, azúcar o agua. No hay burocracia capaz de superar las limitaciones de una sociedad destrozada por las carencias, la desesperación y la falta de referencias institucionales. La tragedia del terremoto se amplía por la impotencia de la cooperación internacional. Y ésta, a su vez, empieza a desanimar a los millones de personas y organizaciones que se han movilizado en solidaridad con Haití.
¿Qué hacer?
Podría incorporarse un procedimiento más sencillo y rápido: entregar a cada persona en Haití un subsidio monetario, y dejar que sea esa persona la que decida si compra medicinas, alimentos, agua o transporte.
Esto tiene muchísimas ventajas, sobre todo comparado con el procedimiento actual.
Para comenzar, la logística de llevar, almacenar y distribuir dinero es mucho menos complicada y costosa que llevar alimentos, medicinas y líquidos.
La distribución es más fácil y rápida, y personas con menos fuerzas pueden cargar en billetes el mismo valor que los más jóvenes y fuertes.
El dinero se puede transportar a los barrios y pueblos más alejados con más facilidad que los bienes de donación, lo que permite que la ayuda llegue más lejos y más rápido, atendiendo a la gente que vive más lejos.
Los costos de la distribución son menores por lo que una mayor parte de la ayuda llegaría efectivamente a los destinatarios (no habría que emplear tantos voluntarios, llevándolos desde otros países y pagando grandes sumas de consultoría a expertos en logística, almacenamiento, etc., ni los overheads y compensaciones a las organizaciones de ayuda que participen en este esfuerzo).
Esas son algunas de las ventajas desde el punto de vista de la cooperación y del socorro que se quiere llevar a los haitianos.
Desde el punto de vista de los damnificados las ventajas son también enormes. No solamente que pueden recibir la misma ayuda las personas más débiles (no es fácil para una anciana cargar 10 litros de agua y 5 kilos de arroz), sino que pueden escoger lo que compren de acuerdo a sus necesidades específicas. En una casa necesitan más leche que en otra, en aquélla necesitan más medicinas mientras que en ésta necesitan ropa, o herramientas. De hecho, lo que suele ocurrir cuando se distribuye la ayuda en especie es que se crean complicados mecanismos clandestinos de intercambio a través de los cuales los damnificados buscan satisfacer mejor sus necesidades. Pero lo hacen bajo la mirada desconfiada de los burócratas y a veces soportando su represión, lo que añade tensiones a la tragedia.
La objeción seguramente provendrá de quienes creen que el dinero solamente aumentará los precios, porque no habrá la oferta de bienes que cubra tantas necesidades. Pero la verdad es que donde hay demanda efectiva, que es como llaman los economistas a las necesidades que se manifiestan con dinero para satisfacerlas, también se genera la oferta. Los comerciantes se apurarán en llevar los productos que pida la gente, y pondrán en ese empeño todo su esfuerzo, sorteando ríos y puentes destruidos, caminando entre escombros, con la carga en bicicletas o motos. Si los precios suben habrá muchos más que se sientan incentivados a participar de este sistema y pronto serán miles de comerciantes y proveedores, muchos seguramente improvisados, que estarán ocupándose de llevar arroz y desinfectantes a los lugares más alejados. Y no sentía extraño que muchos de ellos sean también damnificados, que en el actual modelo están inmovilizados, esperando recibir unos paquetes que tardan en llegar.
Por supuesto, como el aparato productivo de Haití está también paralizado, habrá que llevar también productos a los puertos y a algunos centros claves, donde podrían venderse a precios predeterminados, y sin restringir quién los compra o en qué cantidad. El problema del acceso a esos bienes ya se habría resuelto con la distribución de dinero en efectivo a las personas que sufrieron el terremoto.
Y, nuevamente, si la demanda es grande y los precios suben, muchos mayoristas se sentirán impulsados a intervenir llevando bienes por tierra, mar y aire desde la vecina República Dominicana, desde el Caribe y Centro América o desde la misma China. Con lo que muchas más organizaciones estarían contribuyendo a resolver los problemas de los haitianos, más rápida y eficazmente.
Y, por supuesto, si los precios son inicialmente altos, muchos haitianos pondrían también en venta sus propias reservas de agua, alimentos, medicinas, ropa o herramientas. Así, la inflación inicial que se produciría con la distribución de dinero, lejos de representar un problema, podría hacer que la solución sea más rápida y eficiente.
En los primeros tres días luego del terremoto las organizaciones de ayuda humanitaria recolectaron 150 millones de dólares. Eso representa más o menos 20 dólares por persona en Haití, o más de cuatro veces el PIB per cápita de un día. Y eso, sin contar la cooperación decidida por los gobiernos y suponiendo que se distribuyera todo el dinero entre todos los haitianos, pero podría ser distinta la figura si se acotara más precisamente el área del desastre y pudieran establecerse sin mayores traumas mecanismos de exclusión que permitan ayudar solamente a los que más lo necesitan.
Esta idea puede parecer extravagante, considerando los enormes “esfuerzos” que ya están haciendo los gobiernos, los organismos internacionales y las ONGs en Haití. Y aunque posiblemente sean sus funcionarios los primeros en descartarla, si por casualidad la llegaran a considerar, de todos modos vale la pena reflexionar en sus potencialidades. Tal vez el próximo desastre pueda ser mejor aliviado.

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7 Responses to “Ayudar en Haití”

  1. Julieta Says:

    Tú estás loco chico! Si se siguieran tus recomendaciones, muchos técnicos y funcionarios de ONGs y organismos internacionales se quedarían sin pega, ni gastos de viaje, ni consultorías con bonos de riesgo! Y perderían la oportunidad de ganar dinero dando al mismo tiempo la imagen de que ayudan a la humanidad y se sacrifican por los desprotegidos! Estás loco?

  2. Luis A Says:

    Tengo una obervacion a tu proposicion: las necesidades de los haitianos hoy en dia son URGENTES. Si se elabora un plan de distribucion de dinero, habra que ver como asegurarse que la gente no reciba el dinero varias veces, es decir, utilizar una base de datos y realizar los controles necesarios para no duplicar pagos. Para cuando se tenga esto listo, tendremos otros 20,000 muertos.

  3. Roberto Says:

    La observacion de Luis es mas pertinente con la ayuda en productos! El dinero es mas facil de trasladar y distribuir y la gente lo protege mas facilmente. Y con nuevas tecnologias se podria incluso reconstruir sistema de identificacion biometrico! Hoy hay productos en Haiti pero no hay dinero.

  4. Anonimo Says:

    Interesante… la cuestion deberia plantearse tambien en una perspectiva de mas largo plazo. Es decir, tiene relevancia una politica de este tipo para el largo plazo? Es decir, para la reconstruccion y no solamente para el alivio al desastre? Como podria sostenerse? Que implicaciones tendria?

  5. Santiago Says:

    Si el exceso de dinero en manos de la poblacion generara una mayor oferta de bienes y servicios a travez del incremento de precios, y no se considera nociva esta posible hiperinflacion, no veo porque no cualquier pais del mundo simplemente no imprime y distribuye mas dinero, al fin y al cabo si el distribuir solo dinero en haiti produce un incremento de la oferta no veo porque no tendria que suceder lo mismo en el resto del mundo. En resumen, a un nivel de produccion constante a corto plazo (como es el de haiti) el incremento de la masa monetaria solo incrementara los precios.

  6. Roberto Says:

    La observación es correcta si se acepta el supuesto de la producción constante. En realidad más que de producción se trata de oferta, y en el caso de Haití no es constante. De hecho, hay un gran flujo de ayuda internacional que está llegando a Haití en forma de bienes y servicios, que se añaden a la oferta pero no necesariamente satisfacen las necesidades que tiene la gente. Lo que proponíamos en el post era darle a la gente la oportunidad de expresar sus necesidades de una manera más flexible, dado que no todos tienen requerimientos iguales de alimentación, servicios, medicinas, etc.
    Adicionalmente, si se trata de llegar a la gente, consideramos que es más viable y hay menos riesgos de cometer injusticias, haciéndolo con dinero.
    Y, en tercer lugar, este sería un mecanismo que podría sacar al mercado las reservas que tienen otros agentes económicos, involucrándolos al mismo tiempo en la distribución de bienes y servicios. En otras palabras, se trata de poner a funcionar los mecanismos de mercado para resolver los problemas de la gente. Los voluntarios internacionales son más caros y menos eficientes que los comerciantes haitianos cuando se trata de hacer llegar arroz y antibióticos a los últimos rincones… siempre que en ellos haya quien les pague.
    Por tanto… la cuestión no se reduce a llevar dinero, sino a utilizarlo para mejorar los métodos de distribución de la ayuda y alcanzar mejores resultados.

  7. Yunus en Bolivia, aquel lobo en piel de cordero Says:

    […] no sólo no han superado la pobreza, sino que ahora además están endeudados. Es el mismo esquema que tanto se ha criticado de la cooperación internacional. La primera gran suma de dinero en efectivo de Yunus vino de las […]

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