El realismo liberal de Evo Morales

Con la legalización de los autos “chutos”, reconocida como una política realista e inevitable, Evo Morales encuentra en el liberalismo una solución a los problemas creados por el intervencionismo del Estado.

 La lógica del Presidente Evo Morales es impecable y su argumento es irrebatible. Cuando se le pidió que justificara la ley que permite la legalización de miles de automóviles que ingresaron de contrabando a Bolivia en los últimos años, dijo: “todos tenemos derecho a tener un auto”. Aunque su Ministro de Economía aseguró haber estado en contra de esa medida, planteada por dos senadores oficialistas, el Presidente explicó que él la apoyó porque era de beneficio para la gente pobre, que no puede acceder a vehículos nuevos y que, para mejorar sus condiciones de vida y trabajo compra el vehículo más barato, que es el ilegal. “Es nuestra realidad, es nuestra vivencia”, dijo, convencido de que así amplía las oportunidades de la gente.

La primera vez que se decretó en Bolivia una amnistía aduanera para vehículos motorizados fue en 1979, si mal no recuerdo. Desde entonces se ha vuelto una práctica frecuente, pues cada cierto tiempo los gobiernos se ven obligados a recurrir a este mecanismo como respuesta a una realidad: la imposibilidad de controlar el contrabando.

Bolivia tiene 6834 kilómetros de frontera con cinco países, y si bien los pasos fronterizos son limitados, en varios de ellos hay poblaciones binacionales con una extraordinaria experiencia para eludir controles y aprovechar su lejanía de los centros del poder.

La situación es más grave por la endémica debilidad de las instituciones, que han sido además afectadas por sucesivas reformas y las periódicas intervenciones de los grupos políticos en busca de acomodo laboral.

El énfasis que se ha dado a la reforma del Estado en los últimos años debilitó aún más la institucionalidad en el país, revitalizando por defecto la de comunidades y pueblos indígenas que, en zonas alejadas, llegan incluso a proscribir a la policía y al ejército.

Esta política de legalización de “autos chutos” como se los llama, cuyo número obviamente se desconoce, ha obligado a la Aduana a establecer 21 puntos móviles para registrarlos. Se informa que habrá puestos de aduana incluso en zonas rurales del centro del país, como el Chapare. No faltan quienes sospechan que la gran cantidad de vehículos de contrabando en esa zona podría estar relacionada al intercambio de coca y pasta base por automóviles y vagonetas.

Las estimaciones más conservadoras señalan que ahora podrían legalizarse cerca de 100 mil vehículos.

El tema preocupa en Brasil, Paraguay y Chile porque se han encontrado indicios de que muchos vehículos robados en esos países ingresan de contrabando a Bolivia. Las autoridades están tratando de establecer mecanismos de intercambio de información, pero el problema seguirá en el futuro. Que Bolivia no pudiera controlar sus fronteras para la internación de contrabando es sólo una parte del problema, pues en los hechos tampoco los otros países han podido controlar el contrabando de salida.

Por lo tanto, todo parece indicar que políticas liberales de libre importación y reducción de aranceles volverán a dar solución a los problemas creados por políticas proteccionistas que no solamente no alcanzan a ser aplicadas, sino que crean más problemas que soluciones para la gente. Y esto, a despecho de que los gobiernos que las apliquen se definan o no como liberales o proteccionistas. Como diría el Presidente Morales; “es nuestra realidad, es nuestra vivencia”.

Por supuesto, esta curiosa “solución” no está exenta de problemas. Son muchos los bolivianos que cumplieron la ley, compraron vehículos legalmente importados, los registraron y pagaron regularmente impuestos, y que con razón se sienten ahora castigados y discriminados. Ellos perciben que la amnistía aduanera es un premio para los contrabandistas, y que el Estado boliviano está asumiendo una actitud cómplice con la delincuencia. Tampoco les falta razón. Porque además, en términos económicos, el valor de su propiedad está disminuyendo, ya que vehículos similares se venderán a precios muy inferiores al que ellos pagaron. No es casual que quienes más protestan contra esta medida sean los transportistas, a pesar de que una buena parte de ellos seguramente se benefició de las amnistías anteriores. Pero ahora saben que sus capitales se reducen y que aumentará la competencia.

También sufrieron los que tenían mercadería en tránsito hace algunos meses, cuando se prohibió la internación de vehículos con más de cinco años de uso. Ellos perdieron mucho dinero pero de nada sirvieron sus marchas y huelgas de hambre.

Algunos parlamentarios de oposición han recogido la acusación de complicidad con la delincuencia y están buscando someter a juicio a los senadores que promovieron la ley, y al mismo Presidente Morales. Es poco probable que esta iniciativa prospere.

Lo notable en todo esto es que nadie hubiera planteado exigir algo fundamental en el diseño de políticas, como es compensar a los perdedores y a quienes quedaron excluidos de esta medida. Esto podría hacerse fácilmente si los vehículos hoy registrados quedaran liberados de impuestos por algún tiempo, o si los que tienen ya sus vehículos en regla puedan tener el derecho de importar, con aranceles preferenciales, un monto similar al promedio de los que ahora serán legalizados.

Y en el debate ni siquiera se ha planteado la posibilidad de convertir esta solución “extraordinaria” pero ya habitual, en una política permanente. El arancel cero evitaría que surjan nuevamente estos problemas y dinamizaría la integración comercial entre nuestros países, creando esa patria latinoamericana de la que tanto hablan los gobernantes de nuestros países, y por la que tan poco hacen.

Mientras tanto, viviremos esta nueva paradoja en la que un líder estatista encuentra soluciones liberales a los problemas que el intervencionismo crea en “nuestra realidad, nuestra vivencia”. Si la experiencia enseña, tal vez estemos aprendiendo.

One Response to “El realismo liberal de Evo Morales”

  1. Andres Rosa Says:

    Arancel cero? Es decir que bienes de consumo o bienes/servicios destinados a la producción entren al país sin pagar impuestos?
    Cuanto dinero dejará de recibir el Estado por esto? No perderá nada pues por el contrabando no recibe nada ahora.

    Dejemos de los vehículos pasen la frontera sin impuestos … y una vez dentro dentro del pais esos vehículos deberan ser regularizados pagando su impuesto … por lo que entendi este gobierno esta legalizando sin el correspondiente pago del impuesto?? Que barbaridad!!

    Es verdad que no podemos controlar nuestras fronteras (que país puede? Ni USA con toda su tecnologia consigue evitar la migración dentro de su país. El control en las ciudades si mas efectivo, o por lo menos tiene mayor probabilidad de funcionar correctamente.
    El control dentro de la ciudad/carretero es mucho mas efectivo (recordemos la roseta del SOAT) de esta manera los que han pagado sus impuestos no pierden valor por los autos importados.
    Andres

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