Filantropía y desarrollo

Las organizaciones no gubernamentales son parte de la sociedad civil. ¿Por qué entonces son definidas por lo que no son? La respuesta es sencilla. Porque “parecen” gubernamentales. Es así porque cumplen finalidades de carácter público, ya sea mediante la prestación de servicios o la realización de actividades de interés y bien común.

Justamente por eso es que algunas personas consideran que las ONGs son perniciosas. Unos porque creen que reemplazan o sustituyen al Estado y, por tanto, le permiten desentenderse de lo que consideran sus responsabilidades. Desde ese punto de vista, consideran que las ONGs liberan a los políticos y burócratas de su deber. Otros consideran que la presencia de las ONGs es un obstáculo para una relación “normal” y directa entre el estado y la sociedad. Ambos tipos de críticas tienen raíz fuertemente estatista, aunque la primera se la plantea desde el punto de vista de quien, estando en la sociedad, desea una mayor presencia del Estado en la vida social, y la segunda de quien, estando en el Estado, quisiera remover obstáculos a su rol y su presencia.

Pero es necesario reconocer que las ONGs son parte de la sociedad civil y que, si bien son entidades privadas, representan un esfuerzo de satisfacción autónoma de las necesidades públicas que tiene la colectividad. Ya sea que generen servicios públicos, en educación y salud por ejemplo, o produzcan bienes públicos, como obras de arte, conocimiento o información, o que se concentren en la protección de grupos vulnerables, como enfermos, ancianos, niños abandonados, las ONGs revelan la capacidad que tiene una sociedad para resolver por sí misma sus problemas.

En Bolivia el mundo de las ONGs es diverso pero relativamente pequeño y débil, poniendo en evidencia que nuestra capacidad como sociedad es también débil.

Hay ONGs para todo. Práctica del deporte, administración de hospitales y postas, escuelas y universidades, promotoras de artesanía, riego, ahorro de energía, saneamiento, investigación social, apertura de caminos, desarrollo de tecnologías, atención de presos, de ancianos, de niños desvalidos y de mendigos, hay entidades artísticas, de teatro y danza, y de comunicación alternativa. Las hay rurales y urbanas. Grandes y pequeñas. Millonarias y pobrísimas. Como en cualquier otro tipo de entidades (públicas o privadas), esa diversidad refleja la amplitud de necesidades que acompaña el desarrollo de nuestras sociedades.

Pero una característica común al funcionamiento de las ONGs bolivianas, que emerge en los estudios que se han realizado sobre ellas, es su debilidad.

La mayor parte son débiles porque son pobres, es decir, carecen de recursos suficientes para cumplir sus fines y objetivos. Y las que no son pobres son débiles porque son dependientes de las donaciones y contribuciones que provienen del exterior. No faltan quienes utilizan este aspecto para atacar políticamente a las ONGs, acusándolas de canalizar la penetración de los intereses internacionales. Es una acusación superficial que ignora las dificultades y complejidades que entran en juego en los financiamientos internacionales, pero además es una acusación que esconde nuestra propia (i)responsabilidad como país. ¿Cómo queremos tener instituciones fuertes que no sean dependientes, si no contribuimos a su funcionamiento?

Y no lo hacemos porque la buena voluntad no es suficiente. Hace falta que se le permita manifestarse y, mejor aún, hay que estimularla y premiarla.

Las leyes bolivianas desalientan la filantropía. La ley de impuestos 843, por ejemplo, reconoce las donaciones como gastos deducibles pero carga su costo en tres cuartas partes a la empresa, y sólo una cuarta parte a los impuestos, lo que implica que el Estado está dispuesto a renunciar a 1 si es que los privados renuncian a 3. En los hechos, nadie lo hace y las ONGs no encuentran soporte financiero dentro del país y se ven obligadas a recurrir al exterior. Así, somos nosotros mismos quienes cultivamos la dependencia que criticamos.

Esto puede y debe cambiar. El Ministerio de Culturas propuso hace algunas semanas una ley de promoción cultural que, entre otras cosas, autorizaría a los contribuyentes a financiar proyectos culturales utilizando para ello hasta el 10% de sus obligaciones tributarias. Al no condicionar el desembolso a una cuota adicional que grave los fondos de los contribuyentes mismos, la iniciativa avanzaba en una buena dirección. Pero el proyecto establecía mecanismos extremadamente complejos, burocráticos y centralistas, que generaron desconfianza y rechazo entre los artistas, sus supuestos beneficiarios.

En todo caso, se ha abierto el debate y corresponde realizar un esfuerzo consistente para profundizarlo y avanzar hacia una legislación que sea más abierta y eficaz, que promueva la innovación y admita la mayor diversidad posible de ideas. Y, sobre todo, que fortalezca la democracia a través de relaciones horizontales dentro de la misma sociedad, involucrando a la mayor cantidad posible de financiadores y de beneficiarios.

Para el Estado esto es vital, porque la sociedad resolverá muchos problemas por sí misma y porque los contribuyentes, al participar en la definición del destino de sus impuestos, se sentirán menos insatisfechos de pagarlos y más comprometidos a coadyuvar con las autoridades en la lucha contra la corrupción.

One Response to “Filantropía y desarrollo”

  1. Anonymous Says:

    En el pasado inmediato, las contribuciones y donaciones del exterior se canalizaron mediante entidades gubernamentales, que históricamente eran nidos de corruptelas y negociados de los polìticos de turno, esto indujo a que los filantropos y / o entidades de cooperación internacional desconfien de cualquier entidad gubernamental, por este motivo la ayuda se empezo a canalizar mediante entidades no gubernamentales. Sin embargo luego de un tiempo, se volvio a lo mismo, muchas ONGs unicamente beneficiaron a sus ejecutivos que en su mayor parte eran jóvenes profesionales de centro izquierda e izquierda, que hicieron su crossover al stablishment.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: