Cochabamba y su desarrollo (2013)

cocabambaLa economía cochabambina ha reflejado históricamente las pulsaciones del mercado interno, debido a que los principales destinos de su producción y la principal fuente de sus provisiones han sido las otras regiones del país. Por su posición geográfica Cochabamba pudo participar indirectamente de los sucesivos ciclos exportadores, aportando con alimentos, fuerza de trabajo, servicios y bienes manufacturados a los núcleos exportadores que se localizaron en Potosí, Oruro, La Paz, Beni y Santa Cruz. Esto le dio a su crecimiento una mayor estabilidad. Si bien no le llegaban directamente los grandes auges exportadores, tampoco le llegaban sus fuertes recesiones.
Esto cambió con el boom de la coca que ha tenido como núcleo a la zona del Chapare. Pero, a diferencia de otros booms exportadores, el de la coca tuvo dos diferencias fundamentales: se basó en la explotación de un recurso natural renovable, y fue protagonizado por miles de familias campesinas. Por ello, su impacto fue menos concentrado y se diseminó más ampliamente por el conjunto de la economía regional. El problema es que no pudo ser adecuadamente aprovechado por el carácter ilegal de sus fases superiores de transformación artesanal o industrial, y de exportación.
En todo caso, lo que es claro es que Cochabamba tiene una fortaleza económica: su localización respecto de las otras regiones del país. Por eso también es que ha podido cumplir un importante rol de articulación y vinculación entre las economías regionales, y por tanto de integración del mercado interno.
Sin embargo, la nostalgia agrarista y el voluntarismo industrialista han impedido reconocer estas potencialidades. Por un lado se busca recuperar la imagen del “granero de Bolivia” sin tomar en cuenta que ella corresponde a una época que no volverá, porque el mercado es hoy mucho más grande y la estructura de tenencia de la tierra en los valles cochabambinos no permite mecanización ni cultivos en gran escala como para competir con Santa Cruz en esos rubros. Por el otro, porque el industrialismo político suele ignorar que lo importante en una estrategia de crecimiento es determinar lo que se puede vender en los mercados, y se concentran en lo que se puede producir.
Lo que traba el desarrollo de Cochabamba es, en gran medida, lo que traba el desarrollo nacional: La débil institucionalidad, el peso de la burocracia, los incentivos del rentismo estatal, la ideologización (o falta de realismo) en las políticas públicas. A lo cual se añaden problemas muy locales: la represión paternalista al mercado de tierras, la falta de agua para consumo humano, para uso industrial y para riego, y la mala calidad de la infraestructura caminera. Pero todo esto podrá empezar a superarse cuando finalmente nos convenzamos, en Bolivia entera, que el desarrollo lo hace la gente, y dejemos de esperarlo del Estado, sea centralista o autonómico.

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