Una pequeña gran nación: Cherokees de Carolina del Norte

Esto trata de una nación pequeña. Su gente, muy digna y dueña de una cultura vigorosa, vivía sin embargo afectada por la pobreza. La mortalidad infantil, el analfabetismo, las migraciones, la mala calidad de los servicios, todo hacía difícil su vida. Muy cerca, sus vecinos prosperaban, lo cual deterioraba su autoestima.cherokee
Un día descubrieron que podían tener un importante flujo de recursos y tomaron una decisión que a muchos les pareció extraña, cuando no inapropiada: distribuir esos ingresos entre todos, de manera directa y transparente, y de acuerdo al monto que se obtuviera cada año. Así lo hicieron.
Justo por esos días había un equipo de investigadores que estaba tomando datos para analizar la relación existente entre la pobreza y la salud mental, y registró los datos correspondientes a ese grupo y a otros, más o menos cercanos. Y tomaron más datos a lo largo del tiempo, siguiendo a las mismas personas y evaluando su comportamiento. Han pasado más de 15 años y los resultados son claros. El complemento de dinero en efectivo que recibió cada familia, que era igual para todos pero variable cada año, ha tenido un impacto tan notable que tanto la incidencia de la pobreza, como los problemas de salud mental asociados a ella han disminuido en esa pequeña nación, en forma incluso más que proporcional al simple aumento de los ingresos.
Este caso es real y podría ser considerado un verdadero experimento social y económico, que prueba que la distribución en efectivo de las rentas que se basan en una propiedad común tienen efectos económicas y sociales rápidos y positivos para el bienestar general.
La decisión de distribuir los recursos en vez de concentrarlos en los organismos públicos, como es la norma habitual, la tomaron los cherokees de la nación Tsalagiyi Detsadanilvgi, o Cherokees de la Banda Oriental, en Carolina del Norte. Esta nación indígena tiene soberanía sobre su territorio y una forma de autogobierno que cuenta con una rama ejecutiva, una rama legislativa y sus propios tribunales, todos regulados por normas que son propias aunque compatibles con la Constitución de los Estados Unidos, ya que esta agrupación está reconocida por el gobierno federal de ese país. En 1996 ellos lograron aprovechar la localización de su territorio (un recurso natural), para negociar el establecimiento de un casino de la cadena Harrah´s. Y en consulta popular decidieron destinar una parte de los ingresos para fortalecer sus instituciones y servicios púbicos, pero apoyaron la distribución directa e incondicional de la mayor parte del dinero entre todos sus miembros.
El año 2003, la doctora Jane Costello, que dirigía el mencionado estudio, difundió los primeros resultados del mismo. Ella comprobó que los ingresos complementarios redujeron los desórdenes siquiátricos porque ayudaron a salir de la pobreza a las familias. Para entonces apenas habían pasado 7 años. El equipo de investigadores mantuvo su atención y el año 2010 la Dra. Costello publicó un segundo estudio, ratificando sus resultados. La pobreza había seguido disminuyendo y también siguió mejorando la salud mental en todos los grupos de edad.
A los psicólogos y psiquiatras que conocieron el caso no les llamó la atención que la distribución directa de las rentas redujera la pobreza. Ellos estaban interesados en comprender las condiciones materiales que afectan a la salud mental. Pero éste es sin duda un caso digno de la mayor atención de los economistas y de los políticos, especialmente de aquellos países que han caído en la trampa del rentismo y que, teniendo una gran abundancia de recursos naturales, no han sido capaces de superar los problemas de la pobreza y la desigualdad.
En muchos sentidos, la experiencia cherokee de Carolina del Norte puede ser extrapolada y servir como un caso experimental. Sus ciudadanos empezaron recibiendo anualmente 500 dólares, pero el éxito del casino les permite recibir ahora 6 mil. Por supuesto, no se les ocurrió nacionalizar a la gallina de los huevos de oro y, más bien, han logrado atraer inversiones adicionales y la autorización para crecer. Lejos de haber caído en el ocio y la borrachera, como suelen vaticinar quienes se oponen a este tipo de propuestas, ha disminuido el desempleo y la gente tiene mayor capacidad para aprovechar las oportunidades que les ofrece el turismo que llega a la zona. Y lo están haciendo.
Como no hay condición alguna para recibir ni para gastar estas rentas personales, cada familia decide lo que es más conveniente y apropiado para ella. Para todos es un alivio el tener una fuente adicional de ingresos, porque ello reduce la ansiedad, les da nuevas oportunidades de consumo e inversión, y fortalece su sentido de pertenencia a la comunidad y su responsabilidad cívica.
En Bolivia, una nación con severos problemas de pobreza, llevamos ya ocho años de bonanza exportadora, agotando nuestras reservas de gas y minerales. ¿No podríamos aprender de los cherokees?

One Response to “Una pequeña gran nación: Cherokees de Carolina del Norte”

  1. Natalie Patterson Says:

    Hello, brilliant suggestion and an interesting article, it
    is going to be exciting if this is still the case in a few
    years time

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