Elecciones Bolivia: el espejismo de la segunda vuelta

datosOct2019(Este artículo fue escrito la noche del domingo 20/10, cuando tres fuentes diferentes de datos coincidían en asegurar una segunda vuelta. Luego el cómputo oficial mostró una diferencia mayor y ese fue el origen de la gran movilización contra el supuesto fraude que vive Bolivia desde el 21/10). 

La incertidumbre que causaba el alto porcentaje de indecisos en las encuestas se ha disipado. El voto cruzado y el “vértigo del pretil” lograron acortar la distancia que separaba a Mesa de Morales, por lo que en un par de meses tendremos que volver a las urnas para la segunda vuelta. Las encuestas previas anticipaban que de darse esa posibilidad aumentaban notablemente las posibilidades de victoria de Comunidad Ciudadana. En una votación similar, de sólo dos opciones, ya perdió el oficialismo. Esto obliga a pensar si, habiendo ignorado los resultados del referendo del 21F, el MAS estará dispuesto a aceptar los resultados de la segunda vuelta. Los próximos meses serán muy intensos. La campaña electoral estuvo marcada por la intervención del Órgano Electoral, que restringió las posibilidades de que los partidos de oposición, debilitados por la nueva normativa, organicen coaliciones y presenten mejor sus propuestas y candidatos. El Tribunal Electoral aceleró las inscripciones y redujo a un mes la publicidad. Ya no podrá hacerlo.
La votación alcanzada por Carlos Mesa le da fuerza política y la posibilidad de asumir el gobierno le dará mayor impulso. Pero sería un error muy grave creer que eso es suficiente. Su campaña debe tomar la iniciativa para atraer el apoyo de los otros líderes y sus votantes, a fin de conseguir que el voto no sea solamente de rechazo al prorroguismo sino de apoyo efectivo a su candidatura. No deberían olvidar que muchos lo apoyaron como “un mal necesario”.
El MAS sigue en el gobierno y todavía tiene control sobre los órganos Electoral y Judicial. Es decir, todavía tiene muchos recursos y los utilizará para legitimar su victoria y alcanzar la mitad más uno que necesita para continuar. O para seguir intentando anular la candidatura opositora.
Para un análisis más amplio, debe recordarse que la segunda vuelta “crea” mayorías donde no existen. Al ser forzadas, esas mayorías son inevitablemente frágiles. La gente escoge entre candidatos que no fueron sus preferidos, y después de haber elegido a los parlamentarios. La composición del Legislativo no tendrá correspondencia con la del Ejecutivo o, para decirlo de otra manera, habrá una disociación política que crea problemas de gobernabilidad por falta de pactos políticos.
En Bolivia teníamos un procedimiento mixto que convertía al Congreso en una suerte de colegio electoral para la segunda vuelta. Esto se aplicó en 1985, cuando se eligió a Víctor Paz que era segundo, y en 1989, cuando se eligió a Jaime Paz que era tercero. Aunque lo rechazó la población, eso tuvo una ventaja enorme: la de formar gobiernos con coaliciones parlamentarias de respaldo. La reforma constitucional redujo la segunda vuelta parlamentaria a los dos primeros, facilitando la elección pero debilitando el diálogo al forzar “megacoaliciones” amplias pero débiles. El actual procedimiento elimina totalmente al parlamento y lleva a que sean los ciudadanos quienes diriman la disputa.
La ausencia de pactos puede generar el espejismo de que la victoria electoral otorga más poder del que realmente obtienen.

Roberto Laserna es investigador de CERES

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